El burka de Sarko

Nicolas Sarkozy es un político europeo tan poderoso como polémico. Desde que fuera nombrado Presidente de Francia, nos ha acostumbrado a continuas oleadas de controversias y escándalos.

Nicolás Sarkozy

Comenzó con un inesperado divorcio que suplió rápidamente contrayendo matrimonio con la polifacética Carla Bruni. Levantó las iras de su pueblo por culpa del presupuesto del enlace pero su continuación en su curiosa política de Inmigración, culpable en gran parte de su ascenso político y mediático, le recuperó la confianza francesa.

Después se atrevió, entre otras cosas, a meterse con nuestro presidente, pan diario en nuestro lenguaje coloquial pero que nos sentó como una patada en el himno. También insultó a un granjero, haciendo caer su popularidad desde los tacones de la Bruni hasta el suelo pero se recuperó prohibiendo los velos islámicos y los símbolos religiosos en los colegios públicos.

Y ahora la ha tomado con el burka. En el proyecto de ley que su partido, la UMP, está defendiendo se recoge, entre otras variables, la prohibición de vestir en público el burka, esa prenda de origen musulmán que cubre a la mujer de cabeza a pies dejando solamente una pequeña franja a la altura de los ojos. Esta ley, además, también penará a aquella persona que obligue a una mujer a llevar dicha prenda.

Tanto el 'burka' como el 'niqab' van a ser prohibidos en los espacios públicos. El 'hijab' es el que está pendiente ya que no cubre completamente el rostro, de modo que quizá se incluya en la misma normativa que el velo.

El debate, como era de esperar, ya ha saltado e incluso ha provocado la división dentro del partido socialista francés, rivales de Sarkozy. Esta medida, además, ha coincidido con la expulsión de la patria francesa de un predicador islámico considerado ‘peligroso’ y que proclamaba en París la lucha contra Occidente. También hay que ser tonto.

No puedo sino manifestar mi apoyo a Sarkozy. Lo hice con el velo y con los símbolos religiosos y espero no tener que volver a hacerlo muchas veces. Considero que el burka no forma parte de una cultura, sino de una opresión. Un ataque directo a la dignidad de la mujer. Una humillación que está fuera de lugar en una democracia, de un siglo XXI y de la razón humana.

De Sarkozy admiro su fortaleza y su agresividad. Vaya, el par de cojones que tiene el señor. No somos pocos los que atacamos en privado a varias de las reglas islámicas pero que, por miedo, no llegamos a expresar. E incluso los cobardes de nuestros políticos lo hacen. Sólo el enfant terrible de la política europea se ha atrevido. Y si eso nos es echarle un par de huevos, que baje Buda y lo vea.

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4 Respuestas a “El burka de Sarko

  1. ¿Y los fantasmas? ¿Y la Parca?

  2. Creía que a su señora mujer también la admirabas…

  3. Y la sigo amando. Algún día caerá entrada sobre las primeras damas.

  4. Norma Jean Doherty

    Ole, ole y ole!!! Viva Sarko y Carla!!! Y me encanta el uso de varias posibilidades lingüísticas sobre los genitales masculinos en tan sólo cinco líneas!!! Si no están bien introducidas en un texto tan serio que baje o suba Nacho Vidal y lo vea!!!

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